El fuego de los aprendizajes: Una década de cuidados y resistencia política 

La trayectoria de Casa La Serena no es solo la historia de una casa de sanación, sino la materialización de un sueño político que ha transformado la manera en que entendemos la defensa de los derechos humanos en Mesoamérica. 

  • El cuidado como estrategia política central: Lo que comenzó como un diagnóstico de autocuidado en 2012 evolucionó hacia una estrategia integral de Autocuidado, Cuidado Colectivo y Sanación (ACCS). El aprendizaje fundamental es que el cuidado no es un lujo, ni nuestro activismo un sacrificio. Cuidarnos colectivamente se ha convertido en el eje político indispensable para la sostenibilidad de los movimientos y las redes de defensoras: nuestro pacto de cuidarnos.
  • La fuerza de lo colectivo y lo territorial: Pasar de recibir defensoras de distintos países a recibir grupos nacionales (iniciado en 2018) fue un hito estratégico. Se aprendió que el cuidado es más potente cuando se enraíza en el territorio y se vive entre pares, lo que permite generar sinergias políticas y un seguimiento más cercano tras las estancias. En los espacios de intercambio entre defensoras encontramos la fuerza de nuestras redes.
  • La sanación nos conecta con la ancestralidad, con las raíces que hacen posible la Red de la Vida, con las luchas personales y colectivas que nos han dado sentido, dignidad y esperanza. Sanar es re-ligarnos con la Red de la Vida, darle voz al cuerpo, conectar con nuestras ancestras, es un despertar y conectar con la espiritualidad, más allá de lo tangible y de la pura razón. Es la energía que nos permite conectar con la vida misma, con la alegría, con la madre tierra y con la sabiduría de sus elementos, los cuales nos enseñan cómo sanar el cuerpo-espíritu desde la intuición (Entre aguas dulces y mareas…, p. 146).
  • Entender el significado profundo de la sanación es también reconocer la vulnerabilidad como un hecho vital a partir del cual construimos fortaleza personal y colectiva para hacer posible la vida digna, los cuidados y las comunidades que necesitamos (Entre aguas dulces y mareas…, p. 146).
  • Una de las potencialidades de la experiencia es que, en quienes participan en las estancias, fortalece la convicción profunda de la necesidad de hacer transformaciones en las dinámicas político-organizativas en las que están involucradas para hacer coherentes y sostenibles las luchas  (Entre aguas dulces y mareas…, p. 147).
  • Nos reconocemos en la capacidad de generar una amplia diversidad de espacios y estancias de cuidado. Diversificamos nuestras propuestas de estancias para adaptarlos a las distintas necesidades de personas, organizaciones, colectivas y grupos que, sabemos, construyen movimiento y articulación social. Reconocimos la importancia del cuidado colectivo para fortalecer a las organizaciones como entidades de cambio y no solo a las defensoras en lo individual. 
  • Flexibilidad y adaptación ante la crisis: Casa La Serena ha demostrado una capacidad asombrosa para adaptarse a contextos adversos, desde la violencia política extrema y el exilio hasta la pandemia global. Se aprendió que el cuidado debe ser una respuesta viva y creativa que se ajusta a las realidades de las defensoras.
  • Sustentabilidad y coherencia ambiental: La crisis hídrica de 2023 en el territorio que alberga a Casa La Serena impulsó un aprendizaje profundo sobre la interconexión entre el cuerpo y el territorio y originó la instalación de infraestructura sostenible que no fue solo una solución técnica, sino un acto de coherencia política con la protección de la vida y el medio ambiente.
  • La importancia de una estructura resiliente (madurez organizativa): Un aprendizaje vital fue la transición de un equipo basado en el esfuerzo individual extraordinario hacia una estructura sólida y distribuida. La creación de manuales de funciones y la especialización de roles permiten que el proyecto se sostenga más allá de las personas, honrando el legado de las fundadoras mientras se abre espacio a nuevos talentos.
  • La responsabilidad de cuidar a quienes cuidan: La experiencia nos ha enseñado que el acompañamiento tiene impactos profundos en el equipo operativo. Se reconoció que para acompañar a otras es necesario cuidar de nosotras mismas:  establecer límites, programar descansos y garantizar que «si una se mueve, se mueve todo», integrando el cuidado del equipo como parte de la misión.

ALFARERAS DEL CUIDADO DEFENSORAS DE BARRO Y FUEGO 10 años de Casa La Serena MANIFIESTO

Somos defensoras de derechos humanos,
alfareras del cuidado y la sanación.
Por defender la vida vivimos los impactos de una política de muerte que los poderosos buscan expandir a lo largo y ancho de la región mesoamericana y del mundo.
Sin embargo, en cada rincón, estamos nosotras, juntas, resistiendo.
Somos barro, memoria antigua que se reinventa.

Casa La Serena:
sueño colectivo, propuesta política, realidad feminista, hogar de todas.
Impulsada por Consorcio Oaxaca y la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras, es también un espacio de pausa activa en nuestra reflexión política y la de nuestras aliadas en el Sur Global.

En estos 10 años, hemos acompañado una inmensa diversidad de cuerpos-territorios que vienen de distintos cerros, mares, valles, planicies y ciudades.
Mujeres que, como en el barro, son habitadas por grietas, dolores, tristezas, heridas, duelos.

Mujeres-arcilla que resisten distintas opresiones, que laten en luchas encarnadas
y se sitúan a favor de sostener la vida, la alegría y la dignidad.

En Casa La Serena ponemos el cuidado en el centro, como un pacto político
para reclamar y accionar nuestro derecho al bienestar y al gozo,
y así entrelazarnos con nuestro inmenso poder colectivo.

Abrevamos de distintos procesos para transformar lo que duele,
lo que necesita ser mirado y recreado en nuestros activismos.
Para ser quienes, libre y dignamente, queremos ser.

Como el barro, nos vamos amasando despacio, con paciencia y atención.
Damos forma con dedicación y esmero a prácticas que nos reconectan
con lo profundo, lo heredado, lo que está vivo,
lo que nos devuelve al origen y nos motiva desde ahí. Somos barro, tierra viva.
Desde una postura feminista, entre saberes holísticos, ancestrales, terapias alternativas, medicinas naturales,
expresión corporal, alimento gozoso y convivencia tierna y radical,
potenciamos nuestro latido y politizamos el derecho a mirarnos y ponernos en prioridad:
la pausa es parte del camino.

En Casa La Serena dejamos reposar los sentipensares,
atendemos la fragilidad de lo que pide ser cuidado.
Con el poder del agua y el soplo cálido del viento reparamos las fisuras, confiamos en el proceso y recreamos una existencia en la que nos sabemos sostenidas.
Las redes nos salvan.

Desde este espacio, las defensoras de derechos humanos, hemos aprendido a
dar forma, pulir, bruñir, y dar brillo a
nuestras mentes, cuerpos, espíritus, emociones y energías vitales
desde una sabiduría simple, coherente y arraigada
que nos inspira nuevas formas de estar, experimentar, practicar y sentir el mundo.

Somos y seremos en COMUNIDAD.
Sosteniendo la calidez del fuego y dejándonos cobijar por él.
Con el humo sagrado de nuestros corazones transformamos los mandatos patriarcales y nos reinventamos a nosotras mismas.
De las vasijas que se rompen, naceremos otras:
más libres, rebeldes y juntas.

Venimos a Casa La Serena a encontrarnos,
a llevarnos saberes para nuestra práctica política y vida cotidiana,
a reapropiarnos de nuestros cuerpos-territorios,
a situarnos en reciprocidad con la vida.

En estos 10 años de Casa La Serena,
HONRAMOS, AGRADECEMOS Y CELEBRAMOS
que somos barro vivo y fuego colectivo.

SOMOS ALFARERAS DEL CUIDADO.

Guía Jugamos, Nos Expresamos, Nos Acompañamos

La Organización Jass Mesoamérica compartío una guía lúdica para compartir jugando para el bienestar de la familia en este tiempo en que la pandemia del #COVID19 que obliga a permanecer más tiempo en casa, y preocupadas por la salud y bienestar, invitan a que hoy más que nunca nos demos el espacio a nosotras y la niñez que nos acompaña para recordar que el juego, el goce y el disfrute son fundamentales para vivir, son derechos que necesitamos para nuestro bienestar integral.

Aquí la guía que seguro es de gran interés.

Reflexiones feministas. A un año del confinamiento, hasta que el cuidado se haga costumbre.

El autocuidado para las mujeres ha sido una de las tareas que menos se atienden, sin embargo buscamos que cada día sea una tarea prioritaria, pues es el cuerpo, la mente y las emociones son las que nos sostienen y por ello debemos atender nuestra salud sistémica, ante la pandemia COVID-19 sabemos es una tarea aún más compleja, por ello te invitamos a escuchar este conversatorio que seguro pondremos nuestras perspectivas, estrategias para compaginar la vida en su totalidad.