Para la realización de este diagnóstico se llevaron a cabo una serie de talleres en cada uno de los países que integran la IMD para conocer la percepción sobre la necesidad del autocuidado y qué prácticas de cuidado se tenían en nuestras organizaciones y movimientos sociales. En ese marco, se aplicó un cuestionario a 55 defensoras con el que pudimos identificar sus malestares y experiencias de desgaste. A partir de este diagnóstico se construyeron distintas estrategias para atender los resultados del mismo, entre ellas la necesidad de generar espacios y/o pausas para poder destinar tiempo a la escucha y la práctica de los cuidados.